Problema social
Para nuestro trabajo hemos querido abordar el tema “Exclusión, menosprecio y abandono de los ancianos” como problemática social en Chile. La definición que tomaremos como referencia es que:
“existe un problema social cuando las condiciones en las que se desarrolla la vida humana en sociedad dificultan la distribución equitativa de los bienes disponibles entre los participantes independientemente de si se trata de recursos económicos o patrones institucionalizados de valor cultural (FRASER), generando desigualdades de estatus, disparidad participativa (FRASER) situaciones de menosprecio o identidad reificadas (HONETH) en todas o en algunas áreas de la vida social”
A partir de dicha definición, ubicamos nuestro tema de investigación como problema social ya que consideramos que, en las prácticas sociales dirigidas hacia el adulto mayor en la cultura chilena actual se generan situaciones de reconocimiento negativo y menosprecio. Podemos ver que en la actualidad los adultos mayores forman parte de la vida social, pero no son partícipe de las decisiones políticas y sociales que los involucran, pues el estado al igual que la sociedad, entendida como las prácticas sociales cotidianas no valoran ni ejercen la implicancia originaria del respeto y reconocimiento mutuo.
Podemos ver que el estado no prevé de las condiciones necesarias para que el adulto mayor pueda desenvolverse en la vida cotidiana en libertad de condiciones, pues se encuentra restringido a las posibilidades que éste le otorga, y que considera ajustado a sus necesidades. Situaciones como la falta de empleo para el adulto mayor, la baja pensión que reciben por parte del estado, la atención deficiente en la atención pública de salud, el simple hecho de que el sistema de transporte no se adecúa a las necesidades humanas propias de la tercera edad generan situaciones de exclusión, menosprecio y abandono.
Ahora desde las prácticas sociales cotidianas, los ancianos no son valorados como personas que necesitan de amor y cuidado, no se respetan las necesidades biológicas de salud que en esa etapa son de gran complejidad e irreversibles, no son valorados como actores sociales que construyeron y siguen construyendo la historia y sociedad en la que hoy nos encontramos.
Las situaciones ya nombradas, es decir, la violencia implícita en las prácticas, la falta de reconocimiento originario, las situaciones de menosprecio y exclusión, a nuestro parecer, desembocan culturalmente en el abandono de los ancianos en hogares y asilos. Hemos visto en el paso del tiempo el incremento de instituciones que se encargan del cuidado de los abuelos y cómo ha aumentado la cantidad de aquellos que son llevados a este tipo de instituciones. En esta época, la sociedad ha asimilado a los hogares de ancianos como parte del régimen de la vida, como lugar culmine de la existencia, desacreditando autonomía y derechos en los adultos mayores.
En cuanto a la problemática sobre el género, esta se puede apreciar en el adulto mayor primero por la idea de la vejez como una condición asexuada y sin género, es decir, se asume que la tercera edad no tiene actividad sexual, en otras palabras se tiende a infantilizar esta etapa de la vida. En muchos estudios se comprueba que no existen mayores problemas para que el adulto mayor desarrolle su vida sexual, por lo que no debería dejar de existir preocupación por dicha realidad que vive hoy en día el adulto mayor en chile.
Además, la “mirada demográfica ha prevalecido sobre el envejecimiento femenino, considerando a las mujeres envejecidas dentro de una problemática social que repercute en la estructura de los países, al ser las mujeres adultas mayores beneficiarias del desarrollo pero no contribuyentes a él” (Huenchuan, 2010, p.9).
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